
La DC siempre donde más calienta el sol
por Mario Montes.
Los que vivieron los años 70 del siglo pasado saben que
la democracia cristiana luego de apoyar a Allende, previa firma de un pacto de
Garantías Constitucionales, se transformaron en feroces adversarios de la unidad
popular y que en la medida que el régimen avanzaba en sus ilegalidades
comenzaron a golpear las puertas de los cuarteles para que los Militares
pusieran fin al experimento del socialismo en democracia.
Esos ciudadanos también están claros que el PDC, con
Eduardo Frei Montalva a la cabeza, aunque el partido era presidido por Patricio
Aylwin Azócar, fueron los más interesados en denunciar a los rojos de Allende
para lograr su objetivo de que los Uniformados hicieran el trabajo sucio de
limpiar el país de la infección roja para luego entregarles el poder a ellos que
surgirían como los recuperadores de la democracia.
Cuando los falangistas comprobaron que el Gobierno
Cívico Militar que encabezó el General Augusto Pinochet se quedaría hasta
reconstruir el país que había sido completamente destruido en lo institucional,
moral, económico y político, terminando con la convivencia ciudadana, los
democristianos se pasaron a la oposición contra el Gobierno de los Uniformados
aliándose con aquellos a los que había ayudado a defenestrar y a perseguir.
Los demócrata cristianos, que defendieron en el exterior la necesidad del
pronunciamiento Militar se olvidaron de lo que habían dicho y cual serpientes
venenosas se plegaron a la subversión que encabezaba el partido comunista, con
el que siempre dijeron que nunca marcharían por su claro totalitarismo, para
hacerse nuevamente con el poder, lo que les resultó después que el Gobierno de
Pinochet llamara a elecciones libres.
Pasaron cuatro Gobiernos de la concertación, una
clara alianza con el allendismo al que combatieron, en los que floreció en
gloria y majestad la corruptela, la incapacidad, la amigocracia y la mediocridad,
para que ahora aparezcan, patéticamente, tratando de darle al país lecciones de
transparencia y espíritu democrático.
Estos políticos están jugando a ganador, para lo que
cuentan con la tradicional mala memoria de los chilenos, esperando poder engañar
por siempre a un pueblo que ya ha tenido mucha paciencia con una clase que se ha
esmerado por utilizar los problemas de la gente, pero, que al momento de las
soluciones simplemente han hecho mutis por el foro.