AUTORIDAD
El Gobierno del Presidente Sebastián Piñera sin duda ha resultado más decente
que los cuatro que lo precedieron, y esto en todos los aspectos. Pero esta
cualidad no regocija a sus partidarios en demasía, ya que con el correr del
tiempo afloró un notorio defecto en el Presidente, el menos esperado por quienes
aspiraban a una opción de cambio, limpieza, transparencia, justicia.
Es primordial en cualquier nación que un Primer Mandatario, respetando leyes e
institucionalidad, esté permanentemente enaltecido de AUTORIDAD, concepto
fundamental para el éxito. Y si no lo tiene, o si lo pierde… ya nada sirve.
Cuando los chilenos abrumados de la inmoralidad de
la concertación optaron por el Presidente Piñera, lo hicieron por varios
aspectos. Primero por el cambio, nunca antes tan necesitado para el bien del
país; también por el programa y las promesas del candidato; y finalmente, porque
la capacidad innata de éste, mostraba el mejor augurio a un pueblo pisoteado por
veinte años de desvergüenzas y arbitrariedades.
Entonces resulta difícil comprender como el
Presidente de la “esperanza”, en poco más de un año haya perdido la virtud de la
“AUTORIDAD”, transformándose en un simple lego de los mismos inmorales de
desbancaron al país, de los que tienen la menor estatura moral para opinar, de
los que nunca cumplieron promesa alguna, de los que hicieron uso y abuso del
estamento fiscal en beneficio propio, de los que destruyeron (y no por primera
vez) la conciencia nacional, de los que tras una veintena de bajezas entregaron
un país desmoralizado, un pueblo desunido, lleno de odiosidades.
Los chilenos tenemos todo el derecho de exigir al Presidente que actúe con
AUTORIDAD, especialmente los que confiaron el él y sus promesas. No es posible
que el Presidente ante cualquier resolución se olvide de su pueblo y se someta a
la venia inmoral de sus opositores.
El Presidente prometió justicia, y la justicia aún no conoce nada de la
administración corrupta de la concertación. Los chilenos tenemos el derecho de
exigir que se investiguen todas las desvergüenzas cometidas y que se recuperen
los recursos fiscales dilapidados por esas sucias hordas de rufianes, los que
hoy desde el Parlamento construyen los más deleznables obstáculos a la labor del
ejecutivo, y ante quienes el Presidente, se rinde como si ellos tuvieran algo de
estatura ética.
Sería irrisorio nombrar los cientos de casos de
corrupción y los miles de millones de dólares muy bien guardados en bolsillos
concertacionistas, no terminaríamos nunca. Pero vale la pena recordar que el
Presidente Piñera negó repetidamente audiencia a un funcionario público que
pretendía destapar con pruebas fehacientes, el desfalco más archi millonario de
la historia de CODELCO. ¿A quién quiere proteger el Presidente?
El Presidente prometió un cambio, pero se encerró en La Moneda mientras sus
opositores envalentonados con la falacia y la mentira (que manejan muy bien), se
adueñaron de la política chilena, y lo que es peor, acapararon para ellos todas
las redes comunicacionales, manteniendo al Presidente atrapado e imposibilitado
de gobernar como es debido. Y esto ante los ojos incrédulos de un país cada día
más hastiado de la política.
Solo como ejemplo, el Presidente cedió a sacar del escenario político a una
distinguida Intendente Regional, una persona que no cometió ilícito alguno. Una
mujer profesional que como Alcaldesa e Intendente mostró verdadero valor y dotes
de capacidad. Pero sin embargo la mentira y el odio de sus opositores lograron
su objetivo... sacarla de la arena política, todo porque electoralmente para
ellos era incómoda… como también para algunos derechistas.
El Presidente prometió a los Uniformados chilenos (vilmente perseguidos por la
concertación), algo muy sencillo y gratuito, exigir que el Poder Judicial en
Chile administre “JUSTICIA IGUAL PARA TODOS”. Pero sin embargo en un año no solo
dejó de cumplir su promesa por temor a la oposición, sino que acrecentó el
problema con la complicidad de sus Ministros del Interior, Justicia y Defensa,
sumiendo al mundo militar chileno en el peor de los caos seudo judiciales,
abusando del concepto de “no deliberación” a tal extremo, que se transformó a
las Fuerzas Armadas y Carabineros en una legión sitiada, esclava y prisionera de
su propia misión constitucional. Mientras sus adversarios, los enemigos del
Chile libre, el terrorismo marxista, que trajo a Chile sangre y dolor, gozan de
libertad y de todos los beneficios que la ley contempla.
Solo recordemos que el Gobierno que prometió justicia a los Uniformados, se hizo
parte en la aberración judicial más teatral conocida en Chile, la que pretende
disfrazar de asesinato la peritonitis que terminó con la vida de Frei Montalva.
Y a través de la cual la familia Frei, encarcelando a inocentes Militares, busca
que los chilenos le paguen millonarias indemnizaciones. ¿Cómo es posible que el
Presidente avale a estos rufianes?
El tiempo pasa muy rápido, el Presidente ya cumplió su anhelada meta de ser
gobernante de Chile, pero hay que actuar con seriedad, el ego muchas veces hay
que guardarlo. El señor Presidente Piñera tiene la obligación histórica de
cumplir todas y cada una de sus promesas, para eso debe observar a sus
partidarios, especialmente a los que confiaron en su palabra para solucionar sus
problemas: Y con valentía debe ser indiferente a sus opositores (o enemigos,
porque así es como actúan), y si ellos pretenden crear un clima de
ingobernabilidad, la obligación del Presidente buscando el bien de Chile,
precisamente es GOBERNAR CON AUTORIDAD, nuestra Constitución Política lo faculta
ampliamente para eso… Y para eso fue elegido.
Debe entender el Presidente que la concertación es
un conglomerado lleno de inmundos y nauseabundos vicios, sus integrantes son las
peores larvas inmorales; su obligación como Gobernante es desenmascararlos, para
que el mundo sepa quiénes son. Y lo principal, debe dedicar todo su tiempo y
esfuerzos a solucionar los problemas de los chilenos y cumplir todas sus
promesas.
Alejandro Russell O'Kuinghttonss.